sábado, 21 de mayo de 2011

El amor en la literatura juvenil

Coincidió esta semana que leí varias reseñas de libros de literatura juvenil y todas comentaban algo que me llamó mucho la atención; criticaban los libros en los que los protagonistas se ven y ¡zas! Se enamoran. Esto es algo que muy frecuentemente sucede en la literatura juvenil, y que tiene sus seguidores y sus desertores. Pasemos, para entenderlo, a esa literatura que tanto nos gusta, no sólo a adolescentes sino a jóvenes adultos. Ya lo he dicho alguna vez; ojalá, cuando yo tenía quince, hubiera existido este movimiento de literatura juvenil que existe hoy día. Yo tuve que saltar directamente a la literatura para adultos, a las historias de amor para adultos de Barbara Wood o V.C Andrews. Para mí, en aquel momento, historias de amor muy lejanas de las que a mí, con esa edad, me tocaba vivir.



No sé como recordaréis el amor a los 16 las que ya no los tenéis, o como los vivís las que que los tenéis. Trabajo con chic@s de estas edades, y creo que la cosa no ha cambiado mucho. Hagamos un viaje en el tiempo y situémonos en esa edad.

Es verano, tiempo de playa, vacaciones y ganas de pasarlo bien. Ves a un chico. Te parece guapísimo. Él te mira, tú le miras. Te sonríe, le sonríes. Y ¡zas! Te pasas embobada el resto del verano. Y si finalmente consigues tener un idilio con él, te pasarás el resto del invierno suspirando por el que, sin duda, era “el amor de tu vida”. ¿Esto es amor? Lo dudo mucho. Pero las emociones, los sentimientos, se viven con tal intensidad cuando eres adolescente, que sí, tú crees que es amor, y lo vives como tal. Así que yo sí creo en esas historias de cruce de miradas y ¡zas! El amor. En lo que no creo, lo que me parece menos real, es como sigue la historia; al final, Crepúsculo y Disney nos venden lo mismo; casamientos y niños, con ése que se tendría que haberse quedado en un amor de verano que recordarás el resto de tu vida. Esa parte de la historia es la que sí se me atraganta un poco. Dicen que el primer amor nunca se olvida, así que si sois capaces de creer en vampiros, hadas y ángeles, creed un poquito en la magia del amor adolescente. Y no me digáis que con 16, una mirada no basta para creer en el amor.



Y si queréis historias de amor realistas, de esas con protagonistas tirando a feillos pero simpáticos pero que acaban enamorando a la prota, leed a Marian Keyes. También me encanta.